Trejo, una dinastía Puma en Acatlán

   

Nota: Javier Chávez Posadas
Fotos: Jesús Bravo León, sportsnet, archivo Fam. Trejo, ONEFA, Héctor Flores

 
     

05 Noviembre 09. El apellido Trejo en la historia del futbol americano de la UNAM y en especial de los Pumas Acatlán ya tiene un lugar muy importante.

Alfredo Trejo Lucero un pionero en Acatlán

Alfredo Trejo Lucero fue parte del primer equipo de los Osos Cuatlicue de la entonces recién creada ENEP Acatlán y primer antecedente de los hoy Pumas Acatlán.

Corredor de los 69´s de la Prepa 3 en juvenil y de los Búfalos de Economía de intermedia en la década de los setenta, bajo las órdenes del coach Diego García Miravete, Alfredo nunca se imaginó con otros colores que no fueran los de Cóndores, equipo que en aquellos años dominaba la escena del ovoide nacional.

"Luego de ser campeones en la intermedia, subimos al equipo de Liga Mayor, mi coach era Diego García Miravete y fue él quien luego de las prácticas de primavera me quiso probar con los corredores del conjunto. Ya era parte del róster definitivo pero yo no quería estar en esa posición, me sentía desplazado del backfield donde yo había jugado siempre".

Trejo Lucero habló con los coaches sobre su intención de jugar como receptor y ante la negativa del staff, decidió aceptar la invitación sobre un nuevo proyecto de expansión en el futbol americano de la UNAM, del cual se hablaba en ese momento.

"Osos Cuatlicue era el nuevo proyecto de la UNAM, el coach que había sido nombrado para llevarlo era Santiago Caballero y dije sí. En aquellos años tenía que atravesar toda la ciudad para jugar en la ENEP, estudiaba en CU en la Facultad de Ingeniería, vivía en la San Miguel Chapultepec, muy cerca de Parque Lira, sin embargo nunca me sentí mal por mi decisión, siento mucho orgullo de haber estado en aquel primer róster del conjunto que hoy conocemos como Pumas Acatlán y poner una de las primeras piedras en algo que edificamos a diario."

Daniel y Diego, toman la estafeta azul y oro

Años más tarde, Alfredo Trejo, egresado de la Facultad de Ingeniería de la UNAM y su esposa Rocío González tuvieron dos hijos Daniel y Diego.






Desde los primeros años ambos continuaron con la tradición que comenzó su padre Alfredo, siendo vecinos de la zona de Lomas Verdes, ingresaron a las divisiones más pequeñas de las infantiles de los Osos de la ENEP Acatlán, fue allí donde demostraron cada uno que por su sangre corría el orgullo universitario y una gran calidad como jugadores. Daniel, el mayor como mariscal de campo, y Diego como corredor.



Fue en 1995 cuando Alfredo Trejo es invitado por Arturo Alonso a hacerse cargo de las infantiles del Programa Oro de Cóndores cuando Daniel decide seguir a su padre y engrosar el programa del Pedregal donde coincide con jugadores que hoy incluso juegan en el equipo de Pumas CU.

Alfredo concluye sus infantiles y continúa con las juveniles en Tigres del CCH Sur. Su paso por Ciudad Universitaria siempre dejó una exitosa huella con campeonatos y más que sólo buenas actuaciones, el quarterback ya demostraba las hechuras para ser un grande del emparrillado.

Diego, al contrario de su hermano mayor decidió continuar con los Osos en las categorías inferiores, su velocidad y elusividad era característica y llamaba la atención desde aquellos años.




Concluyó sus infantiles en Acatlán y el siguiente paso fue engrosar al conjunto de la juvenil bajo las órdenes de Roberto Salas, gestor de otra gran dinastía que esperemos pronto vuelva a vestir los colores azul y oro de su Universidad.

Diego se llevó la temporada en LIFA con unos aguerridos Pumas Acatlán y se proclamó mejor corredor, regresador de patada y primero en yardas combinadas.

Daniel jugó su intermedia en una brillante época para Redskins en Fademac, de allí no lo dudó, su futuro estaba en Acatlán y aquel primer año fue bastante complicado en Pumas.

"Como novato Daniel no esperaba ser el quarterback titular, sin embargo su calidad y entrega con el equipo le trajo situaciones con algunos veteranos que veían mal que el novato tuviera incluso más actuación que otros que ya tenían años en el conjunto", comentó Alfredo.

Daniel sólo estuvo con los acatlecos los primeros dos juegos y no concluyó la campaña: "Fue complicado tener que salir del equipo de mis amores, pero a la vez fue sano pues no había un buen ambiente y tuve que emigrar".

Al año siguiente Daniel Trejo engrosó las filas de su alma máter académicamente hablando, Leones de la Universidad Anáhuac, con quienes estuvo hasta su desaparición en 2006.

Ya con nuevo grupo de jugadores y con la salida de Leones, Daniel vio como una nueva oportunidad, regresar al equipo que siempre quiso, Pumas Acatlán.

Diego había concluido su intermedia y estaba listo para ascender con la estirpe felina de Acatlán: "Como fue desde niño, nunca me vi en otro equipo, había jugado todas las infantiles y las juveniles en Acatlán y allí quería jugar mi Liga Mayor," comentó Diego.

El 2007 marcó un importante año para la dinastía Trejo. Por primera vez, Diego y Daniel jugarían juntos y en el equipo que la familia quería: Pumas Acatlán.

Un año más tarde en 2008, Daniel y Diego volvieron a separarse, Diego tuvo un horario complicado para sus estudios y descansó aquel año. Daniel jugó una temporada complicada para los auriazules. El 2009 representaria una nueva oportunidad para demostrar su calidad.

La dinastía trabaja en conjunto

La juvenil "A" de Pumas Acatlán que compite en la Fademac tuvo este año en los controles ni más ni menos que a la dinastía Trejo en el staff por primera ocasión para los colores azul y oro.



"Ya había trabajado con Daniel en alguna otra ocasión en otro staff, pero es la primera vez que Diego está con nosotros trabajando en semilleros, la verdad es que los dejo mandar las señales de la ofensiva, tienen una visión muy particular del futbol americano y eso me agrada, en el staff más que familiares somos compañeros y respetamos nuestras decisiones, más aún con un gran equipo como el que se está conformando en juvenil, será una buena camada y pronto estará dando frutos a la organización", comentó Alfredo.

El hoy y ahora

Es en esta campaña 2009 cuando ambos han despuntado como pilares en el resurgimiento de la estirpe felina de la FES Acatlán, tanto Daniel como Diego han dejado de manifiesto su calidad en el emparrillado universitario y su gran orgullo por representar a la UNAM, dejando en claro que el deporte y portar los colores de la institución que representa hace igual o incluso más universitario a alguien que no cuenta con número de cuenta.

Este 2009 es el último año de Daniel y segundo de Diego, sin embargo por su calidad y amor hacia los colores de la UNAM, inculcados por su padre Alfredo, seguramente serán sólo la continuación de esta comunión entre Pumas Acatlán y la familia Trejo.

 
 



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